Dónde ayuda y dónde falla la creación de contenido con IA
Venga, otro post sobre Inteligencia Artificial (IA), que al final es lo que todo el mundo busca. La IA ya puede ayudaros a escribir alt text, subtítulos, resúmenes o versiones simplificadas de vuestros textos. Eso no es la novedad. La novedad (y el riesgo) es que muchos equipos están empezando a tratar esas salidas como si fueran accesibilidad resuelta, cuando en realidad son, como mucho, un borrador con buena autoestima.
La pregunta interesante no es “¿puede la IA generar contenido accesible?”, sino: ¿Cuándo mejora realmente la accesibilidad y cuándo sólo acelera contenido mediocre envuelto en lenguaje bonito?
La trampa de la accesibilidad “automática”
Si dejáis que la IA genere alt text, subtítulos o resúmenes y los publicáis sin más, lo más probable es que estéis resolviendo el problema equivocadamente, técnicamente, habrá texto, pero accesibilidad no es únicamente “que haya algo ahí”, sino que ese algo sirva de verdad a las personas que lo usan.
Guías clásicas de alt text insisten en que la descripción debe transmitir el mismo contenido relevante que la imagen, ser concisa y centrarse en el propósito, no en detalles irrelevantes. (y guías no tan clásicas, hace tiempo escribí esta «Guía para entrenar a tu inteligencia artificial para generar texto alternativo de calidad»)
Sin embargo, muchas salidas de IA tienden precisamente a lo contrario: descripciones genéricas, repetitivas, centradas en el aspecto superficial (“un hombre sonriente en una oficina moderna”) y no en la función real de la imagen en la página.
Con subtítulos pasa algo parecido, los sistemas automáticos son cada vez más precisos en lo que se oye, pero siguen fallando en lo que se entiende (puntuación, tiempos, quién habla, matices).
Si os limitáis a aceptar lo que sale del modelo, podéis estar mejorando la velocidad de producción a costa de empeorar la experiencia de comprensión.
Dónde sí ayuda de verdad: tres casos de uso
La IA sí puede aportar mucho valor si la usáis como acelerador controlado. Os propongo tres casos donde suele funcionar bien:
Alt text como borrador, no como versión final
Las guías de alt text coinciden en algunas reglas:
- Ser conciso (a menudo menos de ~125 caracteres).
- Centrarse en lo relevante en contexto, no en todos los detalles.
- Evitar “imagen de…” y duplicar texto ya existente.
- Usar alt vacío (
alt="") para imágenes puramente decorativas.
Un flujo razonable con IA sería:
- Pedirle a la IA un alt text contextualizado, diciéndole qué rol tiene la imagen en la página.
- Revisar si respeta las reglas anteriores.
- Ajustar manualmente lo que haga falta.
Ejemplo rápido de prompt:
“Genera un alt text conciso (máximo 125 caracteres) para esta imagen que aparece en una página sobre formación en accesibilidad digital. La imagen muestra a una persona usando lector de pantalla mientras sigue un curso online. No digas ‘imagen de….”
La IA generará algo como:
“Persona usando lector de pantalla mientras sigue un curso online de accesibilidad.”
Útil, pero todavía mejorable, podéis decidir si hace falta mencionar la plataforma, si esa información ya está en el texto o si conviene añadir el matiz de “ejemplo de alumno con lector de pantalla”.
Subtítulos automáticos + revisión humana
Los estudios y guías recientes sobre subtitulado coinciden en que los sistemas automáticos han ganado velocidad y precisión, pero siguen necesitando revisión para asegurar contexto, claridad y fidelidad.
Flujo sano:
- Generar subtítulos automáticos con IA.
- Pasar una revisión centrada en:
- nombres propios, tecnicismos.
- errores de segmentación.
- coherencia del tiempo verbal.
- indicaciones no verbales relevantes (risas, música, etc.).
- Usar IA como ayuda para corregir patrones (“revisa todos los casos donde se haya escrito ‘WACAG’ y sugiere correcciones a ‘WCAG’”), pero no como sustituo de esta revisión.
La IA acelera la primera versión, pero la accesibilidad real aparece cuando alguien se pregunta si el texto ayuda a seguir el vídeo sin perder información.
Simplificación de texto en lectura fácil / lenguaje claro
La intersección entre lenguaje claro y accesibilidad es muy fuerte, convertir textos complejos en versiones más sencillas mejora la comprensión para muchas personas, no sólo para quienes tienen discapacidades cognitivas o dificultades de lectura.
La IA puede ayudar mucho aquí si se le dan instrucciones precisas: frases cortas, estructura clara, evitar jerga, explicitar implicaciones.
Estudios sobre edición de lenguaje claro con IA demuestran que un buen prompt puede producir borradores razonables, pero sigue siendo necesaria la revisión humana para asegurar precisión y evitar paternalismo.
Ejemplo de prompt:
“Reescribe este texto en lenguaje claro para una persona adulta, no infantil, usando frases cortas, estructura directa y explicando términos técnicos de forma breve. Mantén el contenido legal intacto, no cambies las obligaciones.”
Luego revisáis:
- ¿Se ha suavizado demasiado?
- ¿Se ha perdido alguna condición?
- ¿Se ha cambiado el tono?
La IA aporta una base, vosotros decidís si es aceptable.
Dónde falla con frecuencia: patrones a detectar
Para hacer esto práctico, es útil reconocer algunos patrones típicos de fallos de IA en contenido accesible:
- Descripciones genéricas: “una persona feliz usando un ordenador”.
- Falta de contexto: no se menciona qué parte del interfaz importa ni qué acción se está realizando.
- Sobredescripción irrelevante: exceso de detalles visuales que no ayudan a entender la función.
- Simplificación que borra matices importantes: se pierden advertencias, excepciones, condiciones de uso.
- Subtítulos sin puntuación ni estructura: todo en una frase, difícil de seguir.
- Lenguaje claro que infantiliza: tono condescendiente o simplista.
Detectar estos patrones puede ser parte de tu checklist de revisión cuando usas IA.
Trucos prácticos para que la IA trabaje mejor
De regalo, (porque sé que os gusta y si habéis llegado aquí os lo habéis ganado) os dejo algunos “trucos” que puedes incorporar directamente en vuestros prompts y flujos:
Truco 1: siempre añadid contexto explícito
En lugar de “escribe alt text para una imagen”, usad:
“Escribe alt text conciso para una imagen que aparece en una página de [tema]. El objetivo de la imagen es [objetivo]. Describe sólo lo necesario para cumplir ese objetivo.”
Esto obliga al modelo a pensar en la función, no sólo en lo que “ve”.
Truco 2: Definir el público y el tono
Para simplificación de texto, añadid siempre:
“El texto va dirigido a personas adultas, no infantilices. Mantén la información clave, sólo mejora claridad.”
Eso reduce el riesgo de lenguaje excesivamente simple en el mal sentido.
Truco 3: Pedir varias opciones, no una sola
En vez de aceptar la primera salida, podéis pedir:
“Propón tres versiones alternativas de alt text, todas concisas, y explica en una frase qué enfoque has usado en cada una (descriptivo, funcional, contextual).”
Luego elegís la que mejor encaja con vuestro contenido.
Truco 4: Usad la IA como corrector, no sólo como generador
Podéis pasarle vuestros propios textos y pedirle:
“Detecta frases demasiado largas, jerga innecesaria y posibles puntos de confusión para una persona con dificultades de lectura. No reescribas; sólo señala problemas y propone alternativas.”
Así mantenéis vuestra autoría y usáis la IA como lupa, no como pluma.
Truco 5: integrad pruebas con usuario cuando sea posible
Nada sustituye la prueba real, aunque no siempre sea viable, incluir feedback de personas usuarias sobre alt text, subtítulos o textos simplificados te da señales que ningún modelo os va a dar: qué ayuda realmente y qué confunde.
La IA puede ayudaros a resumir ese feedback y detectar patrones, pero la señal viene de fuera.
Qué debería revisar siempre una persona
Para cerrar de forma práctica, os propongo una mini‑checklist humana para revisar contenido accesible generado con IA:
- ¿El alt text transmite lo relevante en contexto o sólo describe lo visible?
- ¿El subtítulo permite seguir el vídeo con comodidad (puntuación, pausas, claridad) o sólo transcribe palabras?
- ¿La versión simplificada mantiene las obligaciones, condiciones y matices importantes?
- ¿El tono es respetuoso y no infantiliza ni simplifica de forma condescendiente?
- ¿El contenido ayuda de verdad a alguien con una necesidad concreta (cognitiva, visual, auditiva) o simplemente “parece accesible”?
Si no podéis responder a estas preguntas de forma convincente, lo que tenéis no es accesibilidad con IA, sino texto generado que todavía necesita trabajo.
Para ir terminando…
La IA puede ser una aliada poderosa para producir contenido accesible, pero sólo si la usamos como herramienta dentro de un proceso que sigue siendo humano, el truco no está en generar más rápido, sino en revisar mejor.
Dejar que la IA escriba alt text, subtítulos o textos claros sin supervisión puede parecer una mejora de productividad, en la práctica, muchas veces es lo contrario: más ruido, más apariencia de accesibilidad, menos utilidad real.

