Interfaces adaptativas: El verdadero potencial de la Inteligencia Artificial no es cumplir la norma, es personalizar la experiencia.

Interfaces adaptativas: El verdadero potencial de la Inteligencia Artificial no es cumplir la norma, es personalizar la experiencia.

Como os decía el otro día en el vídeo sobre PAC ahora todo lleva Inteligencia Artificial (IA) para ser más molón,. y ojo, es algo que me parece genial, (no me malinterpretes). Como consultor, estoy encantado de tener nuevas herramientas, por ejemplo, usamos la IA para auditar código, para generar textos alternativos, para explicarle a un cliente por qué su jerarquía de encabezados es un desastre…

Estamos usando la IA como un asistente de cumplimiento, es nuestro becario de lujo, al que le pedimos que revise nuestra tarea y nos marque las casillas de las WCAG y hace ese trabajo razonablemente bien.

Pero de vez en cuando, me detengo y pienso: ¿En serio estamos usando esta tecnología revolucionaria, este supercerebro estadístico capaz de procesar la totalidad del conocimiento humano, para revisar si nos hemos olvidado de una atributo alt? Es como usar un superordenador para hacer una suma. Es útil, sí, pero es un desperdicio de potencial casi cómico.

La promesa de la accesibilidad digital siempre ha sido crear «una web para todos». Y para lograrlo, hemos, (yo no, otra gente que sabe mucho más que yo), creado un conjunto de normas (las WCAG) que son, en esencia, un compromiso. Son el mínimo común denominador que hemos pactado para que una web no sea un completo desastre para la mayoría.

El problema es que, en nuestra industria, hemos empezado a tratar ese suelo (la norma mínima) como si fuera el techo (la experiencia perfecta). Y aquí es donde la IA puede cambiar el juego para siempre. (y podría decir que si quieres vivir de la accesibilidad solamente lo consigues haciendo auditorías, bueno, informes IRA, pero no lo voy a decir…)

El verdadero potencial de la IA no es ayudarnos a cumplir con un estándar de talla única, es ayudarnos a destruir la idea de la talla única, el futuro no es la conformidad; es la adaptación.

El mito del «usuario promedio» y la tiranía de la talla única

Venga, hablando en serio, el «usuario promedio» no existe. Es un unicornio, un mito, es vivir en el país de las piruletas, una criatura legendaria de la que todos hablan en las reuniones de marketing, pero que nadie ha visto jamás.

La realidad es que la experiencia humana es un espectro de necesidades increíblemente diverso y, a menudo, contradictorio. Y aquí es donde nuestro amado estándar WCAG empieza a mostrar sus costuras:

  • Un usuario con baja visión necesita un contraste altísimo, casi del 100% (Negro sobre blanco).
  • Un usuario con dislexia o ciertas sensibilidades visuales puede encontrar ese contraste alto doloroso, prefiere un contraste más suave (como sepia o crema) y fuentes específicas.
  • Un usuario con TDAH o dificultades cognitivas necesita una interfaz ultra-simplificada, con cero distracciones.
  • Un usuario «experto» (que también puede tener una discapacidad) puede querer una interfaz densa en información, con todos los atajos y datos a la vista.
  • Un usuario con Parkinson necesita botones de clic enormes y espaciados para evitar clics accidentales.
  • Un usuario que navega con un conmutador (switch) necesita el menor número de elementos interactivos posible para no pasar tres horas tabulando.

Hablando en plata ¿Cómo mierda vamos a diseñar una sola interfaz que sirva a todos estos usuarios de forma óptima?, ya os lo digo yo, no podemos., es imposible.

Lo que hacemos es crear un compromiso (el estándar WCAG) que intente no ser horrible para la mayoría. Pero «no horrible» está a un millón de kilómetros de ser «excelente». Al tratar de diseñar para un promedio mítico, hemos creado una web que no es óptima para casi nadie. (ojo, que nadie se eche las manos a la cabeza, pero sabéis que es verdad, esto no es un win win es más un perdemos todos)

Pero, ¿Qué es una «interfaz adaptativa»? (Y no, no es solo el modo oscuro)

Cuando escuchamos hablar de «interfaz adaptativa», habitualmente pensamos en dos cosas: el diseño responsive (que se adapta al tamaño de la pantalla) o el modo oscuro.

El diseño responsive se adapta al dispositivo, el modo oscuro se adapta a la preferencia de iluminación.

Una interfaz adaptativa real se adapta a TI, se adapta a tu biología, a tu contexto y a tus necesidades en tiempo real.

Imagina una web que, en lugar de presenta una única versión, te pregunta (o aprende) cómo la necesitas:

  • Para un usuario con baja visión: La IA no solo aumenta el tamaño de la letra, reconstruye el DOM, elimina las columnas, pasa todo a una sola columna, aumenta el espaciado entre líneas al 2.5, cambia la fuente a una tipo «sans-serif bold» y sube el contraste al máximo.
  • Para un usuario con dislexia: La IA aplica automáticamente una fuente como OpenDyslexic, cambia el fondo a un color sepia suave y ajusta el ancho de las columnas de texto a unos 60 caracteres para una legibilidad óptima.
  • Para un usuario con TDAH o ansiedad: La IA activa un «modo zen», oculta todas las imágenes decorativas, los banners promocionales, las animaciones y cualquier cosa que no sea el contenido principal que el usuario está intentando leer, simplifica la navegación a sus tres enlaces más esenciales.
  • Para un usuario con una discapacidad motora: La IA aumenta masivamente el tamaño de todos los enlaces y botones, añadiendo un espaciado de 30px entre ellos para evitar clics erróneos.

Esto no es ciencia ficción, la tecnología para re-renderizar un layout o cambiar una hoja de estilos CSS al vuelo existe desde hace una década, lo que nos faltaba era el «cerebro» capaz de tomar estas decisiones de forma inteligente y a escala y ahora, ese cerebro existe.

Los pioneros (gente que ya está construyendo ese futuro)

Este sueño no es solo una fantasía de consultor, hay proyectos e investigaciones muy serias que llevan años trabajando en esto.

El esfuerzo más notable y de larga data es el Global Public Inclusive Infrastructure (GPII). La idea detrás del GPII (ahora parte de Raising The Floor) es brillante: tus necesidades de accesibilidad no deberían estar atadas a un solo dispositivo, deberían estar en la nube.

Imagina que configuras tu perfil una vez, «Necesito texto grande, alto contraste, sin animaciones y con subtítulos siempre activos». A partir de ahí, cualquier dispositivo o sitio web compatible con GPII (un cajero automático, un kiosco de biblioteca, una página web) descargaría automáticamente tu perfil y se transformaría para adaptarse a ti.

El GPII sentó las bases conceptuales, ahora, la IA proporciona el motor de ejecución. Proyectos de investigación, como los del Easy Reading Framework, ya exploran cómo las interfaces adaptativas pueden ayudar específicamente a personas con discapacidades cognitivas, ajustando la complejidad del contenido dinámicamente.

El trabajo es lento, pero la dirección es clara. El objetivo es pasar de un modelo donde el usuario debe adaptarse a la tecnología, a uno donde la tecnología se adapta al usuario.

El lado oscuro de la adaptación

Sería un mal consultor (y un investigador y Batman poco riguroso) si solo contara la parte bonita. Este futuro, como toda tecnología potente, tiene un lado oscuro que da auténtico vértigo.

  1. La Pesadilla de la Privacidad: Para que una web se adapte a mí, primero tiene que saber de mí. ¿Cómo lo sabe?
  • Modo Explícito: Yo se lo digo. Relleno un formulario declarando mis discapacidades. Vale, ¿pero quiero hacer eso en la web del banco? ¿En la de mi seguro médico? ¿En la de una tienda online? Declarar tu discapacidad sigue siendo un acto de vulnerabilidad.
  • Modo Inferido: La IA infiere mis necesidades. Se da cuenta de que siempre hago zoom, o de que fallo al hacer clic en botones pequeños, o de que tardo mucho en leer. Y empieza a «ayudarme»… lo quiera yo o no.

¿Qué pasa si esa «inferencia» de que tengo una dificultad cognitiva o un temblor motor se almacena, se vende, se filtra o se usa para ponerme en un «segmento de alto riesgo» para un seguro de vida? Da miedo.

  1. El «gueto digital»: Si la IA decide que tengo una discapacidad cognitiva y empieza a «simplificarme» la web automáticamente, ¿me está ayudando o me está tratando con condescendencia? ¿Quién decide qué es «demasiado complejo» para mí?

Corremos el riesgo de crear dos Internets: la «completa» para la gente «normal», (vale mas termino, pero es para que nos entendamos) y una versión simplificada, casi infantil, para aquellos que la IA etiqueta como «diferentes». Esto es paternalismo digital en su máxima expresión, y es éticamente cuestionable, (vamos que huele mal, muy mal).

  1. La tiranía del algoritmo sesgado: Ya sabemos que las IA se entrenan con datos sesgados. ¿Qué pasará cuando una IA, basándose en patrones estadísticos, decida que «la gente mayor de 60 años» necesita automáticamente texto gigante, aunque tú tengas 65 y una vista de lince? ¿O que «la gente de esta zona geográfica» prefiere un lenguaje más simple?

La adaptación puede convertirse muy rápidamente en discriminación algorítmica.

El verdadero rol de las WCAG en un futuro adaptativo

Entonces, ¿tiramos las WCAG a la basura? ¿Nos olvidamos de todo y dejamos que la IA se encargue?

Absolutamente no. De hecho, en este nuevo futuro, las WCAG se vuelven más importantes que nunca.

Este es el punto clave: una IA no puede adaptar de forma inteligente una «sopa de divs» (<div>).

  • Para que la IA pueda «simplificar la navegación», necesita saber qué es la navegación. (¡Hola, etiqueta <nav>!).
  • Para que la IA pueda «aumentar el tamaño de los botones», necesita saber qué es un botón. (¡Hola, etiqueta <button>!).
  • Para que la IA pueda «ocultar el contenido decorativo», necesita saber qué es contenido principal (<main>) y qué es secundario (<aside>).
  • Para que la IA pueda generar un resumen de un artículo, necesita que ese artículo esté bien estructurado con encabezados (<h1>, <h2>).

Las WCAG y el HTML semántico no desaparecen. Se convierten en la capa fundacional. Son la API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) que le permite a la IA entender la página.

Sin un código limpio, semántico y conforme a las WCAG, la IA está ciega. No puede adaptar lo que no entiende.

El futuro es este (venga que me la juego y me mojo):

  1. Fundación (WCAG): Construimos una web semántica, robusta y que cumple con las normas como base (el suelo). Este es el «modo por defecto» accesible para todos.
  2. Adaptación (IA): Encima de esa fundación, ofrecemos una capa de personalización inteligente que permite al usuario adaptar la experiencia a sus necesidades específicas (el techo personalizado).

De «auditores» a «arquitectos de experiencias»

Hemos estado usando la IA como un martillo para clavar el clavo del cumplimiento. Es hora de darnos cuenta de que lo que tenemos en las manos no es un martillo, es una fábrica de herramientas personalizadas.

El verdadero potencial de la IA no es ayudarnos a marcar 50 casillas en un informe IRA, es hacer que ese informe sea obsoleto, es hacer que la idea de una «talla única» nos parezca tan arcaica como una web solo con texto o una página con un «contador de visitas».

Esto cambia nuestro trabajo, como consultor (y como investigador), mi rol ya no puede ser solo el de un «auditor de normas». Nuestro trabajo debe evolucionar para convertirnos en arquitectos de experiencias adaptativas. Debemos ser los expertos en ética, en interacción persona-ordenador y en estrategia que guíen a la IA para que cree puentes, y no nuevos guetos.

El futuro de la accesibilidad no es hacer una web para todos, es hacer un millón de versiones de una web, una para cada uno. Y por primera vez en la historia, tenemos la tecnología para hacerlo posible.

Y sí, seguramente, después de leer este post pensaréis que el que vive en el país de las piruletas soy yo, pero yo creo que no, pero sobre todo creo que deberíamos salir del círculo de entender la accesibilidad como cumplir normas sólo para justificar o hacer IRAs o hacer todas esas cosas que están tan implantadas en ese círculo y que hace complicado que te paguen por otras cosas que no sea girar dentro de esa rueda…

Ostras, igual sí que va a ser verdad que vivo en mi país de las piruletas, 

Lo que hago

Servicios de Accesibilidad Digital

Formación y docencia sobre accesibilidad

Capacito a equipos multidisciplinares para integrar la accesibilidad digital no como una obligación, sino como un estándar de calidad.

Documentación accesible

Asegura que tus informes, contratos, guías y documentos lleguen al 100% de tu audiencia. Como consultor especialista, audito y adapto tus documentos para cumplir con los estándares PDF/UA y las WCAG
vigentes.

Consultoría estratégica en Accesibilidad Digital

Más allá del código, entiendo a las personas, investigo cómo interactúan tus usuarios reales con tu web para identificar las barreras que las herramientas automáticas no ven.
Te ayudo a diseñar una estrategia digital donde la accesibilidad deja de ser una obligación técnica para convertirse en facilidad de uso, satisfacción y mejor rendimiento para tu negocio
Jose Humanes

Jose Humanes

Soy José Humanes, un híbrido entre consultor senior de accesibilidad, investigador de IPO y, según mi perfil de LinkedIn, Batman en mis ratos libres.

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