Cómo combinar herramientas automáticas y pruebas manuales en accesibilidad web

Cómo combinar herramientas automáticas y pruebas manuales en accesibilidad web

Introducción: La automatización, una ayuda potente pero no una solución mágica

Me apuesto algo a que la mayoría de las personas que trabajamos en accesibilidad digital tenemos el navegador de turno lleno de extensiones y herramientas que nos “miran” mil cosas sobre accesibilidad, (Yo solo digo que miran, algunos dicen que analizan un sitio web completo en minutos y que además nos dice si cumple o no con la normativa, una afirmación cogida con pinzas ¿verdad?)

Herramientas como Axe, WAVE o Siteimprove, Lighthouse y un muchas más son parte casi fundamental del trabajo diario. (este párrafo es solo para que veáis que conozco como se llaman las herramientas, porque cuando estaba escribiendo esto me acordé de esta perla de cuando era algo más troll y que os recomiendo leer ¿Cuántas herramientas Social Media sabes utilizar?, pues eso, hay que saberlas por si en alguna entrevista os preguntan por ellas)

Pero volviendo al tema, confiar ciegamente en ellas es un error. Un informe «limpio» de una herramienta automática no garantiza que una persona con discapacidad pueda usar la web sin problemas. (si funcionara así de fácil nos quedaríamos sin trabajo jajaja)

Tampoco digo que no sirvan para nada, solamente hay que ver para qué son realmente útiles, cuáles son sus limitaciones más importantes y, lo más crucial, cómo combinarlas con la revisión de expertos humanos, (de momento que ya sabéis que la Inteligencia Artificial pega fuerte), para lograr una web que sea verdaderamente accesible para todos.

Ventajas de las pruebas automáticas: velocidad, escala y consistencia

Es innegable que las herramientas automáticas ofrecen beneficios enormes si se usan para las tareas correctas. Son excepcionales para trabajos que para una persona serían lentos, repetitivos o directamente imposibles.

  1. Analizan miles de páginas en minutos. La velocidad es su gran ventaja. Mientras que un experto necesita horas para revisar una sola página, una herramienta lo hace en segundos. Esto permite obtener rápidamente un mapa general de los problemas más comunes de un sitio web, ideal para empezar un proyecto de mejora o para vigilar que no aparezcan nuevos errores con el tiempo.
  2. Detectan errores en las fases iniciales del desarrollo. La mejor forma de solucionar un error es evitar que ocurra. Las herramientas de accesibilidad se pueden integrar directamente en el proceso de desarrollo. Los programadores pueden usarlas en su día a día para recibir alertas instantáneas sobre problemas en su código. Al detectar los fallos tan pronto, se ahorra mucho tiempo y dinero en arreglos futuros.
  3. Son objetivas para problemas técnicos. Las máquinas no se cansan ni tienen opiniones; simplemente aplican reglas. Son extremadamente fiables para encontrar errores técnicos muy concretos, como:
    • Contraste de color: Calculan con precisión matemática si el contraste entre el texto y el fondo es suficiente para que se pueda leer bien.
    • Imágenes sin texto alternativo: Verifican si una imagen tiene su descripción (alt), aunque no pueden saber si esa descripción es buena.
    • Errores de código: Detectan problemas técnicos en el código (como IDs duplicados) que pueden afectar al funcionamiento de las tecnologías de asistencia, como los lectores de pantalla.
    • Etiquetas de formulario: Comprueban si los campos de un formulario (como nombre, email, etc.) están correctamente conectados con sus etiquetas.

Y la verdad es que gracias a que estas herramientas hacen el “trabajo duro”, los humanos que sean expertos en accesibilidad pueden dedicar su tiempo a revisar los problemas más complejos.

Las limitaciones de la automatización: donde la revisión humana es insustituible

El principal punto débil de una herramienta automática es que no entiende el contexto ni la experiencia de una persona, (ojo que esto va mejorando si la herramienta lleva IA). Un sitio puede pasar un test automático con nota y, sin embargo, ser imposible de usar para alguien.

  1. No pueden juzgar la calidad del contenido.
    • Texto alternativo: Una herramienta puede ver si una imagen tiene el atributo alt, pero no si el texto dentro es útil. No distingue entre alt=»foto» (una descripción inútil) y alt=»Una niña sonriendo mientras monta en un columpio en un parque» (una buena descripción). Pero como os decía si en esta ecuación metemos inteligencia artificial nos sorprenderemos mucho, probad a preguntarle a ChatGPT que os interprete un meme, os dejará con la boca abierta.
    • Enlaces poco descriptivos: La herramienta puede confirmar que un enlace tiene texto, pero no sabe si «Haz clic aquí» es un texto comprensible. Una persona que usa un lector de pantalla oirá una lista de enlaces repetidos («Haz clic aquí», «Haz clic aquí», «Haz clic aquí») sin saber a dónde lleva cada uno.
  2. No pueden verificar la navegación con teclado.
    • Muchas personas no usan el ratón para navegar. Usan el teclado (la tecla Tab, las flechas, etc.). Las herramientas pueden comprobar si se puede hacer foco en un botón, pero no si la experiencia completa es lógica.
    • Orden de navegación: ¿El foco se mueve por la página de forma ordenada y predecible o salta del menú principal al pie de página sin sentido? Esto solo puede evaluarse navegando manualmente.
    • Trampas de teclado: A veces, un usuario entra en un elemento (un calendario, una ventana de vídeo) y no puede salir de él usando solo el teclado. El foco queda atrapado. Esto es una barrera crítica que las herramientas casi nunca detectan.
  3. No entienden la accesibilidad para discapacidades cognitivas.
    • Esta es la mayor carencia de la automatización. Una web accesible también debe ser fácil de entender y usar. Ninguna herramienta puede medir:
      • Si el lenguaje es demasiado complejo o confuso.
      • Si un proceso de compra con muchos pasos es frustrante.
      • Si un carrusel de imágenes que se mueve solo distrae demasiado.
      • Si las instrucciones o los mensajes de error son claros.

Un plan de trabajo eficaz: integrando lo automático y lo manual

Un buen profesional no elige entre un método u otro, sino que los combina en un proceso ordenado.

  • Fase 1: Diseño. Incluso antes de escribir una línea de código, se pueden usar plugins en programas de diseño (como Figma o Sketch) para comprobar que los colores tienen suficiente contraste y los textos son legibles. Es la forma más barata de solucionar problemas.
  • Fase 2: Desarrollo. En esta fase, la automatización es la protagonista. Las herramientas deben estar integradas en el entorno de los programadores para que detecten errores básicos al instante, actuando como una red de seguridad.
  • Fase 3: Revisión de Calidad (QA). Aquí es donde el trabajo manual se vuelve crucial.
    1. Primero, se realiza un escaneo automático de todo el sitio para tener una visión general de los errores más extendidos.
    2. Después, un experto en accesibilidad, (por favor, que no sea tu cuñao que sabe mucho de esto…) realiza una auditoría manual. Navega por la web como lo haría una persona con discapacidad: usando solo el teclado, activando un lector de pantalla, aumentando el tamaño del texto, etc. Revisa los flujos clave (como el registro o la compra) y comprueba todo lo que las herramientas no pueden ver.
    3. Finalmente, y si es posible, se realizan pruebas con usuarios reales con discapacidad. Esta es la prueba definitiva. Ver a personas reales interactuar con el producto revela barreras que el equipo de desarrollo nunca habría imaginado.
  • Fase 4: Producción y Mantenimiento. Una vez la web está online, el trabajo no ha terminado. Se pueden usar herramientas para monitorizar que no aparezcan nuevos errores y es fundamental tener un canal (como un email o un formulario de contacto) para que los usuarios puedan informar de las barreras que encuentren.

Conclusión: Las herramientas como aliadas, no como sustitutas

Las herramientas automáticas no son ni buenas ni malas; son instrumentos. Un martillo es perfecto para clavar, pero terrible para una operación de cirugía. El problema no es el martillo, sino usarlo para la tarea equivocada.

El rol de un profesional de la accesibilidad es dirigir esta orquesta. Usar la automatización para el trabajo pesado y repetitivo ayuda mucho, (y mola mucho también), es algo que nos ayuda a liberar tiempo y conocimiento para centrarse en los problemas humanos y de contexto que solo una persona puede evaluar y de ahí viene «la magia» de combinar herramientas automáticas y pruebas manuales en accesibilidad web

En resumen: las herramientas nos dan datos; los expertos humanos aportan el juicio, la empatía y la solución final. La verdadera accesibilidad nace de esta colaboración.

Venga, dejadme algún comentario y os cuento un par de cosas que me pasaron en LinkedIn “el otro día”

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Lo que hago

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Más allá del código, entiendo a las personas, investigo cómo interactúan tus usuarios reales con tu web para identificar las barreras que las herramientas automáticas no ven.
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Jose Humanes

Jose Humanes

Soy José Humanes, un híbrido entre consultor senior de accesibilidad, investigador de IPO y, según mi perfil de LinkedIn, Batman en mis ratos libres.

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